Aquí me quedo

Ratonescondido

 

Todos aquellos que nos dedicamos a fotografiar animales nos damos cuenta de lo sencillo que es capturar algunos mientras que otros son esquivos y difíciles de encontrar. Las aves suelen ser asustadizas, y es necesario de grandes objetivos para poder tomarles un buen primer plano. Otros son de hábitos poco propicios para la fotografía, como los animales nocturnos.

La foto que precede estas líneas fue, como muchas, resultado de la suerte de ver a un pequeño ratón de campo (Apodemus sylvaticus callipides) escabullirse hasta su madriguera. Luego preparé mi objetivo de mayor aumento y me comí un plátano, dejándole un pellizco del mismo, como cebo oloroso, en la puerta de su escondite. No pasó mucho tiempo hasta que se asomó por el agujerillo, aunque no conseguí que saliera del todo a pesar de esperar con paciencia que se atreviera a dar un paseo para explorar que es eso que huele tan raro.

Tengo la intención de volver a hacerle una visita al ratón, quizás con algunas semillas secas para volver a tentarlo a salir.

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