Jánovas, el pueblo bajo el pantano

Janovas

Jánovas era un pueblo en el pirineo de Huesca, junto al río Ara. Su historia se trunca en 1951, cuando se encargó a la empresa Iberduero un proyecto hidroeléctrico en el valle del Ara que como resultado inundaría los pueblos de Jánovas, Lavelilla y Lacort entre otros. Todas estas localidades y terrenos pasarían a formar parte de la propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que destinaría parte de esa agua a la comarca de los Monegros.

A principio de 1960 aunque no habían aún comenzado las obras del pantano, comenzaba la expropiación de las tierras y casas de los habitantes del pueblo. La resistencia de algunos habitantes llevaría incluso al dinamitado de sus casas por parte del personal de Iberduero, con el beneplácito del estado franquista. Ante la negativa del gobierno de Huesca de cerrar la escuela mientras hubiera escolares en 1966 el estado nacional dispuso retirar de la escuela por la fuerza a todos los profesores y escolares. La empresa con ayuda del gobierno continuó arando los campos, talando los frutales y olivos, destruyendo las acequias y finalmente cortando la luz y el agua. La mayoría de los habitantes decidieron finalmente marcharse principalmente a Zaragoza, Barcelona y Barbastro y para 1984 se desalojó el pueblo definitivamente.

Desde principios de este siglo XXI, ante el abandono del proyecto de embalse (efectivo en 2005), se ha intentado por parte de diversas asociaciones y vecinos la recuperación del pueblo, no sin dificultades. Una piedra más en el camino es la reciente decisión de no poner en marcha el plan de recuperación hasta dentro el próximo 17 de marzo de 2017, momento en que la declaración de impacto ambiental favorable a la actuación de recuperación habrá caducado.

A mi me lleva a pensar a veces que los dedos de los mandamases del franquismo todavía siguen golpeando las mesas de los despachos de altas instituciones del estado. Cosas mías.

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Muralla norte de la Alhambra

El Palacio Rojo

Hace 3 años, el mismo puente de diciembre hacíamos un viaje de unos días a Granada, a visitar la ciudad, la Alhambra, el Albaicín y demás rincones. La muralla y las torres de los palacios son de un color rojizo que cuando cae la tarde se hace todavía mas impresionante.

En esta cara se puede ver la muralla norte junto al palacio que el Emperador Carlos V mandó construir en su interior, aunque por suerte el palacio nazarí de Comares destaca con su torre en primer plano.

Sin duda un destino para volver a visitar.

Mantis religiosa

Mantis religiosa

Este pariente lejano de las cucarachas es a menudo llamado “muerte” en la Mancha y en la zona de Hellín, Albacete. En otros sitios además de “mantis religiosa” se le conoce como “caballito del diablo”, aunque no hay que confundirlo con los ejemplares del grupo de los zigópteros que solemos ver por los ríos en verano. A pesar de ser un depredador agresivo y muy voraz no es nada peligroso para los humanos, ni siquiera posee veneno. Su estrategia de caza esta basada en sus patas delanteras, raptoras, que mueven con gran destreza y velocidad, llegando a cazar moscas en vuelo.

Linneo describió en 1758 esta especie Mantis religiosa, aunque existen muchas subespecies. Su distribución es muy amplia y aunque se trata de animales esquivos se les puede ver paseando por el campo en casi cualquier época del año.

Embalse de Talave

Embalse del Talave

El embalse de Talave se encuentra en Liétor (Albacete), y recoge las aguas del río Mundo, con una capacidad de algo mas de 39 hectómetros cúbicos. Este embalse está gestionado por la Confederación Hidrográfica del Segura y recibe y retiene las aguas del Trasvase Tajo-Segura. Hace años recuerdo haber ido a pasar el día por los alrededores, y el entorno estaba cuidado y en muy buen estado, últimamente no puedo decir lo mismo, pues es común encontrarse restos de basura tanto al borde del camino como en la orilla del embalse.

Azulón

Pato

En el Parque Nacional de los lagos de Plitviçe está situado en Croacia y es el mas famoso de sus parques naturales. No se si el joven ánade real (Anas platyrhinchos) o azulón estaba contando turistas o simplemente viendo la gente pasar, pero ahí estaba erguido y en pié sobre el tronco hundido en uno de los lagos. La sombra de su cuerpo logra que el brillo del día nos permita ver sus patas sobre el tronco, gracias también a que el agua se encontraba en este momento calmada como si se tratara de una lámina de cristal sobre el lago.