Musgos y hepáticas en el Calar del Mundo

Musgos del Calar

Marchantias

No puedo evitarlo. Voy por el bosque y voy buscando “lo que toque”, si es otoño intento encontrar setas, no para cogerlas si no pienso consumirlas, si no por identificarlas. Si es primavera mi vista busca flores e insectos escondidos, así como animalillos saliendo de su letargo. Si no hay nada que llame mi atención me voy a las plantas, que también tienen su encanto.

Las hepáticas (segunda foto) son un grupo de briofitos muy interesante, su morfología foliar (las “hojas” recuerdan a un hígado y de ahí su nombre y la creencia que su consumo sería beneficioso para curar las enfermedades que afectan a este. Las estructuras a modo de paraguas o seta que salen de las hojas son las productoras de esporas, unicelulares y que generarán un gametofito completo.

En la primera foto podemos ver una mezcla de musgos, los briofitos mas conocidos y en el que se observan en primer plano multitud de esporofitos, que es una de las formas del ciclo vital de estas plantas.

Las hepáticas, así como los musgos, y las antoceras carecen de tejidos vasculares, así que para obtener el agua necesaria para la fotosíntesis necesitan cogerla del medio, por eso muchas de ellas viven en zonas muy húmedas.

El Puente del Diablo

Dice un cuento de Cataluña que un pastor vendió su alma al Diablo para que le construyera un puente en un tiempo record, con el fin de que pudiera cruzar un río o un valle con su rebaño. Este cuento se repite en toda la zona y cambia el nombre del río o del valle, pero siempre hay un “pont del Diable” cerca de un pueblo que sirve para alimentar el folklore. Lo gracioso del cuento es que el Diablo no termina el puente antes del límite temporal fijado y al final el pastor (que tiene madera de abogado) se escapa sin darle el alma al Diablo y con el puente terminado.

Este puente se trata del Puente de la Constitución de 1812, que une Cádiz con Puerto Real por la zona norte (norte de Cádiz, se entiende) y que ha costado la friolera de 500 millones de euros a la administración. La introducción no es inocente. Creo que alguien pensó que podría comprar el alma de los gaditanos por un puente, y al final el puente ha quedado construido, pero el promotor se ha quedado como el Diablo, sin alma, pues ha terminado tarde algo que se debía haber abierto hace muchos años.

Puente de la constitución de 1812 nocturno

Independientemente de lo interesante que es desde el punto de vista de la ingeniería (sin duda es una gran obra) es innegable que el Puente de la Pepa, como se le conoce también, ha cambiado el aspecto de Cádiz, tanto desde el punto de vista del que está dentro, como el observador desde fuera de la ciudad como desde el que entra por primera vez.

Puente de la constitución de 1812 desde Puerto Sherry

Cádiz ahora tiene una construcción todavía mas alta que las Torres de Puntales, que con 150 metros eran impresionantes, y es que los pilares centrales tienen mas de 180 metros de altura, formando un galibo de navegación de 69 metros.

Las fotos mostradas arriba tienen en común el puente, aunque se trata de dos momentos y dos encuadres completamente distintos. Creo que la panorámica inferior es mucho mas atractiva, mucho dinamismo gracias al optimist y las velas de windsurf que había en ese momento. El paisaje completamente nuevo de la bahía es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar.

El Valle de Nuria


Valle de Núria

El Valle de Nuria, llamado así por la leyenda que habla del descubrimiento de un peregrino de una talla de la Virgen de Nuria y su posterior fundación de un lugar de culto, es un valle de pirineo catalán inaccesible en coche, ya que los únicos caminos que permiten el acceso al santuario, a las instalaciones turísticas y a el embalse son unos pequeños senderos para caminantes y un tren cremallera que une el Valle de Nuria con Ribas de Freser, algo mas de 1000 metros mas bajo.

El sitio es el ideal para que cualquier pastorcillo/campesino/peregrino que haya bebido un poco mas de lo normal encuentre la excusa perfecta para suponer que una digestión difícil sea una aparición de la virgen. Los prados verdes, con ocasionales bosques de pinos, la gran cantidad de flores y las vacas que pastan tranquilamente a sus anchas nos ofrecen un sitio dónde de verdad parece que podemos ser capaces de desconectar del mundo de lo permanentemente conectado. La verdad es que creo que hace mucho tiempo que visité el valle, hace como unos 10 años, y debería de volver, sólo por que un entorno natural así vale la pena.

No he estado nunca en época de esquí, pero supongo que el invierno mejor evitarlo.

Flor Valle de Núria

En el Valle de Nuria también podemos encontrar magníficos ejemplares del Lilium pyrenaicum o Azucena de los pirineos, herbácea de porte alto y vistosas flores, que crece, como su nombre indica en los Pirineos, así como en la cornisa cantábrica, siempre a gran altura.