Verderón común

Verderon común

El Verderón común (Chloris chloris) es a veces llamado “gorrion verde”, por su aspecto robusto y el desparpajo con el que se adapta tan bien a los entornos urbanos como a los rurales. Su pico nos da una idea de la posible dieta de este pequeño pájaro, pues come semillas duras (incluso piñones) y en primavera suplementa a los polluelos con insectos.

Esta foto ha sido tomada en Puerto Real, dónde este año han hecho notar su presencia.

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Breve visita a Copenhague

A veces pasa que tenemos que hacer una escala entre dos vuelos de avión. Eso que en principio es para quedarse en el aeropuerto aburrido y viendo tiendas se puede hacer mucho mas llevadero si tienes la suerte de que haya una ciudad interesante a escasos 20 minutos de la terminal de embarque. El pasado 8 de junio llegué a Copenhague con algo mas de 3 horas de tiempo entre la llegada de mi vuelo (desde Estocolmo) hasta que pude coger uno a Madrid. Como tenía una maleta de mano decidí meterla en una consigna y desplazarme en metro hasta el centro de la ciudad, la estación de Kongens Nytorv y desde allí moverme para ver, al menos Nyhavn, el palacio de Amalienborg, y la famosa estatua de La Sirenita. He de reconocer que salvo un momento frente a esta última, no descansé mas de 5 minutos parado, pero es el precio a pagar por ver tanto en tan poco tiempo.

Las imágenes están ordenadas según el itinerario que seguí. Podéis seguirlas desde arriba a izquierda hacia abajo, terminando con la que tiene la camioneta azul turquesa.

Y para entender mejor la visita, aquí comparto un mapa con mi recorrido:

Mapa Copenhague

Bueno, ya se que no es una visita exhaustiva a todo lo que puede dar de sí Copenhague, de hecho me he saltado cosas tan insignes como el barrio de Christiania, Strøget o el Tívoli, pero para abrir boca ya me sirve. Habrá que volver en breve, y espero que con una guía particular que me enseñe los mejores sitios para ver, comer y disfrutar.

Zorzal real

Zorzal real con presa
Si hay un animal que me ha sorprendido en Suecia es el zorzal real. Se trata de un túrdido con algo mas de 25cm de envergadura, con colores que recuerdan al gorrión y con una densidad poblacional espectacular. Muchos días los zorzales acuden en masa a comer por los prados de Uppsala, y aunque son solitarios la imagen de un campo lleno de zorzales dispersos, saltando dos veces y picoteando el suelo es muy común.

Zorzal real

Zorzal real pollo

El zorzal real (Turdus pilaris) es un ave migratoria. De su zona de cría (principalmente el norte de Europa y Escandinavia) vuela hasta los refugios como las islas británicas o la peninsula ibérica para refugiarse de las bajas temperaturas. Los polluelos son pardos, con un plumaje bastante efectivo para camuflarse en setos y matorrales bajos, su táctica de escape favorita.

Zorzal real

Liebre europea o liebre común

Liebre europea

La primera vez que vi una en Suecia pensé que era algo extraño. Una liebre del tamaño de un perro pequeño andando a sus anchas por la nieve. Luego con el paso de los meses me he ido acostumbrando a estos animales, aunque no dejan de llamarme la atención.

Son grandes, mucho. Viven en los jardines de las casas y los parques públicos de Uppsala, y salen a comer hierba sin ningún miedo durante el día. Puedes permaneces en silencio a 5 metros de una de ellas si está tranquila y no te ve como una amenaza. Evidentemente, en cuanto cree que puedes convertirte en un cazador potencial sale brincando y huye hacia su madriguera.

Las liebres “domésticas” de Uppsala son liebres europeas (Lepus europaeus) que están muy bien adaptadas a la vida junto a los humanos. Son prolíficas y astutas, dos factores que pueden suponer, bajo las condiciones adecuadas, el éxito de la especie. Sin duda el que haya liebres en casi todos los continentes de la Tierra (exceptuando la Antártida) es una claro ejemplo de la gran capacidad de adaptación de estos lagomorfos.

Golondrina daúrica

Golondrina daurica

Todos los años vuelven las oscuras golondrinas, a hacer su nido sobre la luz de la entrada del la casa de unos familiares que todos los años tienen también la paciencia de aguantarme a mi cuando migro hacia Cádiz. Este año, tenían a una pareja inquieta y hemos esperado a que salieran del nido para ver si habían llegado a poner huevos. Y ahí habían dejado 5 pequeños huevos de golondrina. Dos días después encontré justo debajo del nido un pedazo de cascarón roto, y sólo podía significar que los polluelos habían empezado a salir del cascarón. Con la ayuda de un espejo de baño, y procurando no espantar a los padres miramos el nido de nuevo y allí estaban los 5 huevos convertidos en 5 polluelos rosados.

Desde ese momento los padres no dejaban de hacer viajes para llevar comida a las bocas hambrientas que tenían que alimentar. Da pena ver como apenas pueden descansar los padres, dando todo el calor que pueden a los recién nacidos, intentando pasar desapercibidos de los amenazadores humanos.

Con tanta entrada y salida de golondrinas, un domingo por la tarde se posó una de ellas sobre una rama del jardín, y justamente tenía mi cámara a mano, para poder tomar una fotografía de esta preciosa golondrina daúrica (Cecropis daurica). Se diferencia de la golondrina común por que la daúrica no tiene el collar negro tan característico de la primera. Otra característica a tener en cuenta  para diferenciarlas es el vientre blanco sucio, a veces incluso parduzco.

Vías de tren

Vías de tren

Hace unos días subía una foto del Castillo de Peracense, hoy voy a actualizar el blog con una foto de las infinitas vías de tren abandonadas que hay en los lugares mas insospechados. Quizás por que un día se nos vendió que el transporte público era una mala idea, pero lo cierto es que estas infraestructuras sólo pueden estar abandonadas en un país de “nuevos ricos”.

Subida al puerto de Aubisque

Coronando el Aubisque

Me gusta viajar con la bici, aunque he de reconocer que a veces no puedo con algunas rutas. No importa, es la ocasión perfecta para adelantarme a mis compañeros y realizar algunas fotos del paisaje o de ellos en plena subida.

Esta foto procede del puerto del Aubisque (Francia) que visitamos en agosto de 2012. Cuando estábamos subiendo se formaron una buena cantidad de nubes en los valles, dando la impresión de ese mar de nubes que ocupa casi toda la fotografía, y que parece romper como olas sobre el collado del fondo. La fotografía se merecía una figura humana, que le dotara de escala a la composición y allí apareció un compañero tomando la curva ya casi en el último kilómetro de subida.